El cine es la ventana experiencial para la publicidad

Pese a que el índice de notoriedad y la tasa de recuerdo son muy altos, el cine debe generar una experiencia más envolvente y que permita que el espectador sienta que está interactuando con los contenidos exhibidos.

En plena era tecnológica es el formato de la gran pantalla el que realmente es capaz de captar la atención de espectador. A través del siguiente análisis de un informe de El Publicista se analiza cómo la industria del cine se convierte en un potencial para el consumidor.

La buena salud del cine

En los últimos años, la oferta audiovisual sufrió una metamorfosis que ha provocado que los usuarios tengan más oportunidades y más facilidades para acceder a diferentes contenidos. El streaming destaca entre estas nuevas ofertas -concretamente creció un 28%-, presentándose en su origen como una amenaza para el cine.

Para sorpresa de todos, la salud del cine, lejos de erosionarse, no ha hecho sino mejorar en los últimos años. Según el Estudio General de Medios, la audiencia del cine aumentó de un 3.9 a un 5 % en los últimos años.

Este incremento se debe sobre todo a un nuevo tipo de público joven que está acudiendo en masa a las salas de cine. Sagas con la de Marvel tienen mucho que ver con estos nuevos espectadores, ya que suponen un grupo poblacional muy grande que acuden de manera fiel a cada entrega por parte de la gigante del mundo de los cómics.

Sin embargo, el grueso de espectadores sigue siendo personas de entre 25 y 45 años, con una ligera predominancia del lado masculino, y sin diferencias muy grandes en cuanto al perfil de cada uno de ellos.

En cuanto a la publicidad, el cine es el medio menos saturado y con menos consultas e informes atendidos por el organismo independiente Autocontrol.

En cuanto a la eficacia de la publicidad en el cine, si se observan los pros y los contras, parece evidente que salen ganando los primeros. Pese a que no llega a un público tan masivo como la televisión o internet, el cine es un medio en el que el espectador accede voluntariamente a ser expuesto a esos contenidos. Tal y como asegura Javier Saura, director de marketing de Yelmo Cines: “El cine es el medio audiovisual más espectacular y un excelente apoyo para cualquier acción de comunicación”.

En un mundo donde conseguir unos segundos de atención de cualquier potencial cliente es una ardua tarea, la gran pantalla del cine sigue logrando congregar a una importante suma de personas entorno a los contenidos allí exhibidos.

La inversión en el cine

Más allá de la calidad que se ofrece a los publicistas en la gran pantalla, el cine continúa siendo el medio menos prescrito por las agencias de medios de los grandes anunciantes.

Pese a ello, se ha experimentado un incremento de la inversión en los últimos años, evolucionando un 8,8 % desde comienzos de año hasta septiembre en el mismo periodo de 2018 con relación a 2019. Por otra parte, cabe recordar que la publicidad no deja de ser algo complementario dentro de la sala de cine.

El cine sigue ofertando un ambiente que no tiene rival frente a cualquier ambiente “casero” y que puede aprovecharse por aquellas marcas que sepan apostar por estrategias que sean capaces de conectar con su target de manera creativa.

Los eventos en el mundo del cine

La tendencia conocida como “cine evento” es una de las posibilidades que el cine tiene en su mano para aumentar la inversión.

De esta manera, se trata de que la experiencia cinematográfica pase de la simple proyección de una película a un fenómeno social mucho más amplio. Por otra parte, se debe conseguir que el espectador se encuentre tan cómodo como si estuviera en su propia casa, pero sin las distracciones de otros dispositivos que se encuentran en su propio domicilio.

Por otra parte, mientras que los eventos convencionales siguen funcionando, se requiere un esfuerzo extra para introducir nuevas experiencias en el universo cinematográfico. La personalización tanto de la sala como de los diferentes rincones de los cines juega un papel fundamental de cara a la innovación que permita realizar acciones o eventos que resulte un soplo de aire fresco tanto para marcas como para consumidores.

Esta necesidad de innovar proviene de la preocupación de las marcas por preservar las cualidades que ofrece el cine como medio publicitario, ya que se quiere evitar que el espectador se sienta una mera víctima de los anuncios que se le muestran.

Componente social

El cine tampoco se ha quedado de lado en cuanto a la publicidad socialmente responsable. Yelmo Cines, la Dirección General de Tráfico, Movistar y la Fundación Albertis realizaron una colaboración que tenía como fin concienciar sobre el peligro de utilizar el teléfono móvil al volante.

Para esta acción, se introdujo un coche siniestrado en el propio hall del cine y se grabaron las reacciones de los espectadores durante su visualización. Además, se proyectó en pantalla el testimonio de una víctima de accidente de tráfico por culpa del uso del teléfono móvil.

La oportunidad del concepto premium

Cuando aparecieron los servicios de streaming, mucha gente pensó que significaría el fin del cine. Sin embargo, lejos de desaparecer, el cine ha aumentado sus porcentajes de audiencia en los últimos años. Se ha demostrado que por una parte, el cine es un hecho social que no va a desaparecer y, por otra parte, que el cine y las plataformas de streaming se complementan y no se canibalizan entre sí.

Pese a estos datos positivos, los responsables del cine saben que no pueden ser conformistas y que tienen que ir más allá en su oferta a los espectadores. Ahí es donde entra el concepto de cine premium.

Yelmo Cines no se ha quedado atrás en este aspecto, y ya cuenta con su propio servicio premium: Yelmo Luxury. Este nuevo concepto gira en torno al cine y la restauración, en un ambiente más cómodo y amplio para el espectador, que además ofrece nuevas oportunidades para eventos B2B.