News Las pequeñas productoras cambian la industria del cine

Una nueva corriente liderada por pequeñas productoras cinematográficas está cambiando la manera en la que se hacen las cosas en la industria del cine. Especialmente en Hollywood, considerada tradicionalmente como la cuna del cine a gran escala. Veamos cómo se está llevando a cabo esta transformación.

26 marzo 2020

Industria del cine

Una nueva corriente liderada por pequeñas productoras cinematográficas está cambiando la manera en la que se hacen las cosas en la industria del cine. Especialmente en Hollywood, considerada tradicionalmente como la cuna del cine a gran escala. Veamos cómo se está llevando a cabo esta transformación.

Así están las cosas…

A la hora de tomar decisiones, por un lado los gigantes creadores del género audiovisual en la gran pantalla no arriesgan. Más bien se ven obligadas a ser más conservadoras y no recurrir a técnicas novedosas o que no aseguren el éxito.

Por otra parte, las pequeñas productoras aprovechan esa libertad que les da el no estar sujetas a una garantía de éxito para poder explorar nuevas tendencias e ideas que las grandes productoras nunca llevarían a cabo.

Esta tendencia se consolidó con la llegada de Moonlight, de la productora A24. Una historia de un joven afroamericano y las difíciles circunstancias a las que se enfrenta a lo largo de su vida, que logró arrebatarle el Oscar de mejor película a la favorita de ese año: La La Land. Esa victoria escenifica, de alguna manera, el asentamiento de las pequeñas productoras en el ecosistema de Hoollywood.

Productoras que asumen riesgos

Las pequeñas productoras tienen la peculiaridad de asumir riesgos y aceptar las consecuencias. El nicho de mercado de este tipo de productora surge de la obligación de las grandes de cosechar éxito tras éxito en taquilla, lo cual limita sus posibilidades creativas.

Esto no quiere decir que no cuiden el aspecto económico, sino que su estrategia no depende directamente de ello. Se trata de moverse en una línea que permita llevar a cabo proyectos diferentes y a la vez poder vender dichos proyectos de manera que resulte rentable.

Esta línea de negocio supone un riesgo, pero al mismo tiempo puede lograr hitos como producir una de las películas más rentables de la historia. Se trata de Paranormal Activity, de Blumhouse Productions, que recaudó 193.4 millones de dólares, con una inversión de 11.000 dólares.

El favor de la crítica y la audiencia

Estas pequeñas productoras, con diferentes estrategias , han cosechado a lo largo de los años diferentes éxitos en taquilla, además de conseguir el favor de la crítica. Además de la ya mencionada Moonlight, flamante ganadora del Oscar a la mejor película, existen otros títulos que consiguieron una notable presencia en la cartelera.

Room, Ladybird, The Disaster Artist, Her, Ex Machina, etc. Todos estos son algunos ejemplos de películas que han gozado de gran popularidad y que cumplen, algunas más que otras, esa regla de explorar proyectos menos convencionales y que se exponen a un mayor riesgo en el terreno económico. Sin duda añaden riqueza al panorama cinematográfico y ofrecen un mayor abanico de oportunidades a los espectadores.

También se atreven con el marketing

La industria del cine más pequeña también se atreve con el marketing. Curiosamente, algunas de estas productoras, su osadía y riesgo va más allá de la pantalla y se aplica también en su estrategia. Un ejemplo muy ilustrativo es el de la campaña que se llevó a cabo para promocionar la película Ex Machina, película de Alex Garland y protagonizada por Alicia Vikander.

El personaje de Vikander es un robot creado a partir de los rasgos faciales humanos de la propia actriz, con lo cual la estrategia fue crear un perfil de Tinder a partir de la fotografía de Vikander.

 

Cuando el perfil encontraba algún “match”, comenzaba una conversación en la que realizaban varias preguntas a modo de test, y finalmente Ava (nombre del robot en la película) le daba su perfil de Instagram promocional para la película.